Lo más importante para los talleres de nuestro Gremio SON SUS CLIENTES, les facilitan toda la información de precios, detalles de los servicios y de las reparaciones, pero también les aconsejan y recomiendan para que sus vehículos estén en perfectas condiciones para su seguridad y la de su familia.
Por ello, es muy importante llevar el vehículo a reparar a un taller autorizado, debes fijarte en que el taller tenga en la fachada la placa distintivo obligatoria, en la que se indican con diferentes símbolos las actividades y especializadas autorizadas para el taller.
Los talleres asociados al Gremio, son talleres autorizados, con equipos especializados, formados en las nuevas tecnologías, que cumplen con todas las garantías y comprometidos con el medio ambiente, ya que nuestros talleres cumplen con una estricta normativa para la correcta recuperación y reciclaje de los residuos que generan.
A continuación os indicamos esos consejos y esas recomendaciones tan importantes.
Es fundamental que realices el mantenimiento de tu vehículo de forma escrupulosa. Es importante llevarlo al taller para que le hagan una revisión y una puesta a punto, de forma que el vehículo rinda siempre al 100% y no de sorpresas desagradables.
Pasa las revisiones cuando estén estipuladas por el fabricante, habitualmente es cada 15.000-20.000 kilómetros o un año. O cada 30.000 Km o dos años, si dudas, puedes consultar con tu taller de confianza para que te indique
Lo recomendable es, por lo menos, una revisión anual. También es importante hacer una revisión poco antes de emprender un viaje en que esté previsto hacer muchos kilómetros al vehículo.
Comprueba los niveles de aceite y anticongelante, como mínimo, una vez al mes. No te llevará más de un par de minutos y, de esta forma, te garantizarás el no sufrir costosas averías por falta de alguno de estos elementos. Hay coches que cuentan con un testigo en el cuadro de mandos que te alertan si su nivel está por debajo, si el tuyo no dispone de él, la única forma de comprobar el aceite y anticongelante es abrir el capo y hacerlo visualmente. Importante llevar el coche al taller para la revisión.
Los faros de tu vehículo te permiten ver y ser vistos. Ya no es obligatorio llevar lámparas de repuestos en el coche (debido a la dificultad de su montaje e incluso a los riesgos eléctricos que puede suponer el cambio en ciertos vehículos), pero si es obligatorio mantener el sistema de iluminación y señalización en buenas condiciones.
Es conveniente comprobar, como mínimo, una vez al mes, el funcionamiento de todas las luces y mantener su superficie exterior limpia.
Siempre que detectes alguna irregularidad debes consultar con tu taller para solucionarlo.
La suciedad en ciertas partes del vehículo puede dañarlo, conviene lavar la carrocería una vez al mes. Por supuesto, si ves algún excremento de ave en la chapa, límpialo cuanto antes, pues algunos son letales con la pintura del coche. Si, además, aplicas una capa de cera tras el lavado, protegerás el brillo de la carrocería. En cuanto al interior, es bueno limpiarlo, al menos, una vez cada trimestre. Utiliza una gamuza y un producto limpia salpicaderos. Para la tapicería emplea jabón textil y una esponja humedecida si es de tela y usa un limpiador de piel en los asientos son de cuero. Asimismo, una limpieza de motor cada semestre ayudará a que el polvo no se incruste en las partes eléctricas. Tenemos talleres especializados para realizar una excelente limpieza.
Tu taller los controlará al menos una vez al año. Hay varios tipos de filtros.
– FILTROS DE ACEITE:
El desgaste normal del motor implica la aparición de partículas metálicas que se desprenden de los componentes y van a parar al lubricante. El filtro de aceite tiene como misión retener dichas partículas que perjudicar el rendimiento del motor o incluso dañarlo gravemente. Dado que los períodos de reposición de los aceites se han dilatado mucho en los vehículos nuevos y a pesar de que la calidad de los filtros ha mejorado de forma notable, resulta imprescindible reponer este elemento cada vez que el taller cambia el lubricante.
– FILTROS DE AIRE:
Un filtro en buenas condiciones garantiza que el aire que llega al motor no contiene partículas abrasivas. De esa manera, la combustión se realiza en las mejores condiciones y el consumo de combustible se mantiene en los niveles recogidos en el catálogo del vehículo, al igual que ocurre con las emisiones contaminantes. Es importante que el filtro se revise siempre que el vehículo entre en el taller en las operaciones de mantenimiento del vehículo. El final de su vida depende mucho de los lugares por los que se circula. De ahí que, en caso de andar por caminos polvorientos habitualmente, sea necesario proceder con mucha más frecuencia a su reposición que si se conduce por ambientes mucho más limpios.
– FILTROS DE COMBUSTIBLE:
Su funcionamiento difiere si se trata de vehículos de gasolina: eliminar las impurezas del combustible antes de que lleguen al motor, mientras que en los vehículos que funcionan con gasóleo sirven para eliminar el agua y evitar la corrosión de los elementos metálicos del motor. En ambos casos, su tarea es primordial para garantizar la salud del motor. Deben revisarse siempre que el vehículo entre al taller para su mantenimiento.
– FILTROS DE HABITÁCULO:
Si el resto de los filtros que se montan en un vehículo tienen como fin garantizar la salud del motor del coche, el de habitáculo se ocupa de la de salud de sus ocupantes. ¿Cómo lo hace? Atrapando las partículas de polvo y los granos de polen que están en suspensión en el ambiente. Evitan, por tanto, que entren al vehículo y aminora su negativa incidencia especialmente en los alérgicos, además de proporcionar una sensación de limpieza y bienestar en el interior del habitáculo. Importante su revisión en el taller, sobre todo cuando se viaja con algún alérgico.
Tenemos que estar muy pendientes de los frenos, cualquier variación que notemos en el pedal del freno, puede irse el coche hacía un lado, tardar en reaccionar, ruidos, chirridos, etc, algunas veces es complicado detectar el problema, puesto que los componentes del freno van poco a poco deteriorándose, salvo que sea muy marcada la diferencia, en cuyo caso el paso por el taller debe ser inmediato.
Muchos factores incluyen en la vida útil de un neumático, desde los propios componentes de las cubiertas y el almacenamiento previo a su venta, hasta la manera de conducir de su usuario o la climatología y las características del pavimento por el que rueda. Por tanto, es muy difícil determinar un número estimativo de kilómetros. Sin embargo, al ser el nexo de unión entre el coche y la carretera, SU PAPEL EN LA SEGURIDAD ES PRIMORDIAL.
Es vital para los neumáticos que tengan la presión que recomienda el fabricante del coche y se aconseja acudir a un taller especialista al menos una vez al año, si los neumáticos llevan instalados más de cuatro años.
Es importante estar pendientes de la aparición de vibraciones y ruidos, del desgaste mayor por unas zonas que por otras, de un extraño comportamiento a la hora de frenar, estos síntomas nos pueden indicar que hay que cambiar los neumáticos o que hay fallos en otros componentes relacionados con la seguridad.
Se les considera uno de los tres elementos esenciales del llamado “triángulo de la seguridad”, junto con los neumáticos y los frenos.
El correcto funcionamiento de los amortiguadores depende del estado de la carretera, de la carga del vehículo, el kilometraje y efectos de desgaste como el frío, el calor y la humedad, haciendo que el efecto del amortiguador se reduzca poco a poco, hasta que deja de funcionar de forma correcta.
Es aconsejable realizar revisiones periódicas en tu taller de confianza cada 20.000 kilómetros.
Cambiar la batería del coche es un gesto esencial que debes realizar cada cierto tiempo para que no te quedes tirado en cualquier sitio y te veas en la necesidad de llamar a la grúa.
El tiempo de referencia para cambiar baterías de coches se establece en cuatro años y debes realizarlo en tu taller de confianza.
Si vas a dejar el coche sin usar más de 45 días, es recomendable desconectar el borne negativo para que no se descargue. No acciones los sistemas eléctricos con el motor apagado, como elevalunas, radio, pues eso descarga muy rápido la batería.
En el caso de lluvia, las escobillas limpiaparabrisas representan un papel fundamental, si no limpian bien o no evacuan correctamente el agua, nieve o granizo y nos impide ver bien, estos segundos pueden ser vitales y es el momento de cambiarlas. Es aconsejable su cambio después del verano, ya que sus componentes sufren un deterioro por el sor y las altas temperaturas.
Los sistemas de escape tienen como una doble misión en el cuidado del medio ambiente, deben reducir las emisiones contaminantes y el ruido de los gases al salir del motor.
No se puede evitar su deterioro, debido a su dura tarea, sobre todo cuando se circula mucho por ciudades y en recorridos cortos o sobre firmes irregulares.
Hay que estar atentos a cualquier indicio de fuga o de corrosión, podemos notar una falta de potencia del motor y un incremento de consumo de lubricante. Según indican los principales fabricantes, circular con catalizadores o tubos de escape defectuosos puede aumentar el peligro de incendio del vehículo y provocar asfixias e intoxicaciones en lugares cerrados.
Los catalizadores dejan de cubrir su función protectora del medio ambiente a los 80.000 km, por eso es importante revisarlos en el taller a partir de los 60.000 km.
Para evitar daños en el catalizador se aconsejable no subirse a los bordillos y calentar el vehículo manteniendo durante un par de minutos el coche al ralentí antes de iniciar la marcha.
Es importante seguir los consejos del fabricante del vehículo y de tu taller, ya que es un elemento que se desgasta y su rotura puede ocasionar una grave y cara avería en el motor
La correa de distribución sincroniza los cuatro tiempos del motor, la apertura y cierre de las válvulas de admisión y escape y la chispa de la bujía.
– LA NIEVE:
Es mejor no utilizar el coche en estos casos, pero, si lo haces, lava la carrocería a fondo después, pues la sal que esparcen las máquinas quitanieves puede provocar óxidos en los bajos.
– EN GARAJE:
Si el coche duerme en garaje hay menos probabilidades de que sufra daños, pues a la intemperie esta más expuesto a la humedad, al óxido, al frío y calor extremos, al sol, a pequeños golpes de aparcamientos, a robos……
– LAS PUERTAS:
Cierra las puertas, el portón trasero y capó con suavidad para evitar desajustes u holguras en la carrocería, los paneles de las puertas, así como molestos ruidos al circular.
– CUIDADO CON LOS BORDILLOS:
Un bordillo al aparcar puede dañar un neumático irremediablemente, puede dañar una llanta, desconfigurar la alineación, estropear un rodamiento o dañar algún elemento de suspensión.
– AIRE ACONDICIONADO:
Si vives en un lugar frío, es muy probable que no necesites accionar el aire acondicionado, no obstante, es bueno conectarlo, al menos una vez cada dos meses, durante 20 minutos, para que el compresor no se deteriore.
– TEMPERATURA:
Hay que respetar los tiempos de calentamiento del motor. No inicies la marcha nada más arrancar, mantén el motor al ralentí durante un par de minutos antes de ponerte en marcha, así te aseguras de que el lubricante ha cogido la temperatura adecuada y ha llegado a todas las partes del motor
– CUIDADO CON EL TURBO:
Si el motor tiene turbo, no lo apagues directamente tras un uso intensivo o un recorrido de más de 120 Km, espera en torno a un minuto con el motor en ralentí para que el turbo tenga tiempo de refrigerarse, de lo contrario, podrías ocasionar el deterioro de la turbina, ocasionando una avería importante.
– NO LO AHOGUES:
No es bueno llevar el motor muy bajo de revoluciones, ya que fuerzas el cigüeñal, una avería muy cara. Lo idea es conducir siempre suave pero, una vez al mes, es bueno dar algún acelerón para limpiar el motor y el sistema de escape. Conduce en un régimen de revoluciones en el que el motor no necesite mucho esfuerzo. Así, además, practicarás una conducción eficiente que te hará ahorrar hasta un 20% de combustible.
– CONDUCIR SUAVEMENTE:
No queremos decir que haya que conducir siempre despacio, sino que cualquier movimiento lo hagas con suavidad, como acelerar, frenar, accionar el embrague, girar el volante, mover la palanca de cambio, así harás que el motor y los elementos de la suspensión sufran menos.
– LOS BADENES:
Es mejor sobrepasarlos lo más despacio posible, ya que así los amortiguadores, los rodamientos y las transmisiones no sufrirán



